Aunque los fabricantes de automóviles aún no han reportado sus cifras de ventas de marzo, los indicios apuntan a que los que venden vehículos eléctricos se están beneficiando del aumento en los precios del petróleo debido a la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, que entra en su cuarta semana, informó este viernes The Straits Times.
Los concesionarios de empresas automovilísticas asiáticas de vehículos electrónicos —como la china BYD y la vietnamita VinFast— están experimentando un considerable aumento en la venta de ese tipo de vehículos que las ha obligado a contratar más personal para poder atender a todos sus clientes.
Bases militares de EE.UU. arden mientras Irán advierte que "no habrá limitaciones" en su represalia: MINUTO A MINUTO
"Los precios más altos del petróleo siempre favorecen la transición a los vehículos eléctricos. Crean incentivos económicos para acelerar la transición ecológica", explicó Albert Park, economista jefe del Banco Asiático de Desarrollo.
Cabe señalar que, incluso antes de que estallara la crisis petrolera como consecuencia de las hostilidades en Oriente Medio, las tasas de adopción de los vehículos eléctricos ya venían aumentando en Asia, con algunas excepciones notables como Japón.
Los vehículos eléctricos e híbridos enchufables representan más de la mitad de las ventas de automóviles en China, gracias al impulso del Gobierno para promover el crecimiento de una industria nacional basada en energías alternativas.
China, como principal productor mundial de vehículos eléctricos, se perfila como la principal beneficiaria del aumento de la demanda de este tipo de automóviles. Los envíos al extranjero de coches eléctricos e híbridos enchufables en los dos primeros meses de 2026 —antes del inicio del conflicto— ya se habían más que duplicado respecto al año anterior, según datos de la Asociación China de Fabricantes de Automóviles.
En toda la región de Asia-Pacífico, los informes sobre las restricciones a la compra de combustible y las largas colas en las gasolineras han contribuido a reforzar la percepción positiva de los vehículos eléctricos. Al igual que en Manila (Filipinas) y otros lugares, la demanda de la gama de BYD en Nueva Zelanda también ha aumentado sustancialmente.


