La mayoría de la población considera que no usa pesticidas en su día a día, pues cree que estos químicos solo se emplean en las granjas o para el tratamiento de infestaciones domésticas, según informa el New York Times.
Sin embargo, los pesticidas se encuentran en una gran variedad de productos domésticos como los insecticidas, los tratamientos para el césped y los repelentes de pulgas y garrapatas para mascotas. Además, también pueden estar presentes en las frutas y verduras. El Environmental Working Group publicó el martes que las espinacas, la col rizada, las fresas y las uvas son los primeros productos agrícolas en la lista de los más contaminados.
A pesar de que varios estudios hayan detectado una relación entre la exposición a estos químicos y el padecimiento de graves problemas de salud, aún se desconoce qué cantidad podría considerarse segura, si es que existe. No obstante, el NYT informa que los expertos aconsejan mientras tanto minimizar el uso, en lugar de tomar medidas drásticas como deshacerse de la comida o "dejar que las plagas infesten tu casa".
El impacto de los pesticidas en la salud
Según recoge el medio, en Estados Unidos, el uso de plaguicidas de uso común como los neonicotinoides, organofosforados, piretroides y los que contienen sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, también conocidas como PFAS, genera alarma debido a sus efectos nocivos. En general, los plaguicidas se han relacionado con impactos neurológicos, con afecciones como la enfermedad de Parkinson y alteraciones en el neurodesarrollo infantil, aparte de problemas como la infertilidad, el cáncer de mama y la diabetes.
Además, el medio informa que hay investigaciones realizadas entre personas que viven cerca de zonas agrícolas que muestran que las mujeres más expuestas durante el embarazo tienen mayor facilidad para desarrollar complicaciones con una menor salud neonatal.
Estas amenazas afectan tanto a la población general como a grupos de alto riesgo como los agricultores, aunque los expertos señalan que la ciencia establece correlaciones y no siempre causalidad directa.
Lavar las frutas y verduras, cambiar el cocinado y buscar alternativas
A pesar de que los expertos citados por el medio señalan que la precaución individual es insuficiente, y se requiere una reforma regulatoria integral, recomiendan reducir la exposición a los pesticidas en la vida cotidiana.
Entre estas medidas se destaca un buen lavado de las frutas y verduras, remojándolas en dos tazas de agua con una cucharadita de bicarbonato de sodio. Además, secar estos alimentos en lugar de escurrirlos puede evitar que las partículas se depositen en el fondo. También se recomienda cambiar la forma y tipo de cocinado, por ejemplo, desechando las hojas exteriores de las verduras de hoja verde, diversificando la dieta para evitar un consumo repetido de productos, y hirviendo, escaldando o salteando los vegetales.
Igualmente, el medio informa sobre la importancia de buscar alternativas para el hogar y jardín, recomendando el uso de pesticidas orgánicos menos tóxicos, y trampas con cebo, adhesivas, para moscas, o pesticidas sólidos en lugar de aerosoles. Además, cambiar los filtros del aire cada tres meses, limpiar el polvo semanalmente, usar purificadores HEPA, y quitarse los zapatos al entrar podría resultar beneficioso.



