El USS Gerald R. Ford, el portaviones más avanzado de la Armada de Estados Unidos, afronta una larga estancia en puerto después de sufrir a mediados de marzo un grave "incendio en la lavandería", mientras formaba parte de las operaciones militares contra Irán en el mar Rojo.
Tras arder durante 30 horas seguidas, el buque de propulsión nuclear fue retirado precipitadamente del escenario de operaciones en Oriente Medio y puso rumbo a Croacia, con una breve escala en la isla de Creta para una primera evaluación de daños.
Actualmente, el USS Gerald R. Ford está anclado en el puerto de Split, en la costa croata, donde se somete a trabajos de reparación y mantenimiento que, según algunos informes, podrían prolongarse entre 12 y 14 meses.
¿Incendio provocado?
El fuego se desató el 12 de marzo, poco después de que el portaviones cruzara el canal de Suez y entrara en el mar Rojo. De acuerdo con el Mando Central de EE.UU. (CENTCOM), la nave "experimentó un incendio que se originó en los espacios principales de lavandería del buque".
Entre las especulaciones sobre si pudo haber sido alcanzado por alguna munición, el CENTCOM hizo hincapié en que "la causa del incendio no estuvo relacionada con el combate". Asimismo, afirmó que "el portaviones sigue siendo plenamente operativo", admitiendo que dos marinos fueron atendidos por lesiones leves tras el suceso.
No obstante, la versión oficial sobre el incendio no cerró las especulaciones. Así, surgieron teorías de que el fuego había sido provocado deliberadamente por miembros de una tripulación exhausta. Estas hipótesis no solo procedían de Irán, sino que también circularon en medios occidentales.
Así, el diario The Telegraph planteó la posibilidad de que "marinos exhaustos prendieron fuego al USS Gerald R. Ford" tras quedar "al límite" después de pasar casi un año en el mar y "lidiando a diario con persistentes fugas de aguas residuales". También se publicó que el despliegue del portaviones comenzó el 24 de junio del año pasado, por lo que "la moral de la tripulación está cayendo en picado".
Por su parte, The New York Times reportó que más de 600 de los cerca de 4.500 marinos, técnicos y pilotos embarcados perdieron sus literas y tuvieron que dormir sobre mesas o en el suelo. Desde el incendio, además, la tripulación no ha podido lavar la ropa a bordo y, según esas informaciones, la colada ha tenido que ser trasladada por aire a otros barcos.
Daños bajo examen
En un reciente informe, la Oficina de Evaluación y Pruebas del Pentágono señaló que, incluso nueve años después de la entrada en servicio del buque, seguían existiendo una serie de deficiencias técnicas, operativas y logísticas.
Entre estas preocupaciones figura la falta de datos de pruebas suficientes para evaluar la "idoneidad operativa" del USS Ford, es decir, la fiabilidad de varios sistemas esenciales, incluidos su sistema de lanzamiento y recuperación de aeronaves, su radar, su capacidad para seguir operando si recibe un impacto enemigo y sus ascensores para trasladar armas y municiones para los aviones de combate desde la bodega hasta la cubierta de vuelo.

El mismo documento, al que tuvo acceso Bloomberg, señalaba otro elemento de vulnerabilidad: la falta de espacio para alojar a toda la tripulación. Al buque le faltan al menos 159 literas, una carencia que podría agravarse si se incorporan más aeronaves al ala aérea embarcada.
Largas reparaciones
Según las estimaciones de National Security Journal, los hasta catorce meses de reparación y reacondicionamiento del USS Ford no se deben solo a los daños provocados por el incendio, sino también a que su mantenimiento fue postergado durante meses, mientras realizaba un elevado número de salidas durante su despliegue. El medio lo interpreta como "un mal presagio" para otros buques de clase Ford.
Además, la agencia calificó de "aterradora" para los planificadores navales la perspectiva de dejar al portaviones insignia de EE.UU. fuera de servicio durante tanto tiempo, teniendo en cuenta que la base industrial estadounidense está lidiando con retrasos en los astilleros y con períodos de revisión prolongados.
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