El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) ha informado que tres ciudadanos rusos, que actuaban por encargo de los servicios de inteligencia de Ucrania, han sido condenados a penas de entre 12 y 25 años de prisión por planear atentados terroristas en las provincias de Kostromá, Smolensk y Tula. Sus planes fueron desarticulados por las autoridades rusas antes de que pudieran llevarse a cabo.
Según el comunicado del FSB, los tres sentenciados establecieron contacto con sus supervisores ucranianos a través de la aplicación Telegram y, siguiendo sus directrices, se dedicaron a reunir información sobre instalaciones militares, personal de defensa, infraestructuras sensibles y fuerzas de seguridad en las provincias mencionadas. También retiraron de lugares ocultos artefactos explosivos que pensaban utilizar en sus ataques.
El organismo ha advertido que los servicios especiales siguen intentando reclutar a ciudadanos rusos para actividades ilícitas, ofreciéndoles grandes cantidades de dinero y facilidades para abandonar el país, aunque estas promesas rara vez se cumplen. Las autoridades han reiterado que todos aquellos que acepten colaborar con tales delitos serán localizados y castigados con todo el peso de la ley.

