Indonesia recibió su primer cargamento de petróleo ruso desde que ambos países alcanzaron un acuerdo de suministro en abril.
Según datos aduaneros, el 29 de junio llegaron al puerto indonesio de Balikpapan cerca de 770.000 barriles de crudo, valorados en unos 75 millones de dólares. Además, días antes, un cargamento de petróleo ruso arribó también a Filipinas por primera vez en cinco años.
Los países asiáticos figuran entre los más afectados por la crisis energética desencadenada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. En este contexto, muchos de ellos ven en Moscú a un posible garante de su seguridad energética.
Asia, en la primera línea de la crisis
Para los países asiáticos, el aumento de los precios del petróleo provocado por la guerra en Oriente Medio ha supuesto un auténtico 'shock'. El Banco Asiático de Desarrollo prevé que, si el precio del barril se mantiene en torno a los 96 dólares durante el año, el crecimiento del PIB de la región se reducirá en 0,7 puntos porcentuales en 2026, mientras que la inflación alcanzará el 5,2 %.

Bangladés, Corea del Sur, Tailandia y Vietnam introdujeron medidas de racionamiento energético. Indonesia, Malasia y otras naciones ordenaron el regreso temporal al teletrabajo para reducir el consumo de combustible. Pakistán y Filipinas pasaron a una semana laboral de cuatro días.
Antes del conflicto, Oriente Medio suministraba cerca del 60 % del crudo importado por el Sudeste Asiático y alrededor de un tercio del gas que consumía la región. Japón era aún más dependiente: el 95 % de sus importaciones de petróleo llegaban a través de las mismas rutas marítimas.
Rusia, una alternativa fiable
En este escenario, varios gobiernos como el de Indonesia, Filipinas y Vietnam se apresuraron a asegurar nuevos suministros de crudo ruso. Para Manila, se trata de la primera compra de este tipo en cinco años.
A comienzos de junio, los jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), encabezados por el presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., viajaron a Rusia para conmemorar el 35.º aniversario del establecimiento de las relaciones entre Moscú y el bloque regional.
Junto con el presidente Vladímir Putin, los líderes de la asociación firmaron una declaración en la que expresaron su compromiso para "construir un mundo multipolar justo, basado en el derecho internacional y en los principios de la Carta de las Naciones Unidas".
"En una época de creciente incertidumbre geopolítica, no se puede subestimar el valor de un compromiso político y de seguridad constante entre la ASEAN y Rusia", declaró Marcos. El mandatario filipino hizo hincapié en la particular importancia de la seguridad alimentaria y energética, además de hacer un llamado a la cooperación contra el crimen transnacional y el terrorismo.
Rusia fortalece su eje oriental
La crisis ha creado condiciones para que Moscú refuerce sus vínculos con los países de la región.
"La realidad es que, en este momento, el Sudeste Asiático se halla en un momento estratégicamente propicio para la participación de Rusia. La región se ha visto particularmente afectada por la crisis energética mundial desde que Trump inició su guerra contra Irán y Teherán respondió cerrando el estrecho de Ormuz", indicó Derek Grossman, profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad del Sur de California.
Según el analista, esta estrategia puede reforzar la imagen de Rusia como un actor pragmático, capaz de obtener resultados concretos mediante una diplomacia directa entre líderes.
"Al contribuir a una crisis energética mundial, ofrecer solo un alivio limitado a los Estados vulnerables del Sudeste Asiático y luego volver a imponer abruptamente sanciones al petróleo ruso, la Administración de Trump ha creado las condiciones que permiten al Kremlin presentarse como un socio útil y receptivo", concluye el experto.



