La escasez de misiles para los sistemas Patriot se ha convertido en uno de los principales problemas para Ucrania, y Vladímir Zelenski apunta cada vez más hacia sus aliados occidentales para explicar la falta de interceptores, escribe Dmitri Bavyrin en su artículo para Vzgliad.
Zelenski atribuyó la reducción de los suministros estadounidenses a posibles motivos políticos y a una supuesta presión de Washington para que Kiev adopte una posición más flexible.
En opinión de Bavyrin, la explicación de una presión política de Estados Unidos sobre Kiev no encaja con la situación de las reservas estadounidenses. En ese sentido, recuerda que el propio Donald Trump ha reconocido que Washington también necesita misiles Patriot y ha responsabilizado a la Administración anterior de haber reducido las existencias estadounidenses mediante las entregas a otros países.
La incómoda verdad para Zelenski
"En general, si hablamos de las razones de la escasez de misiles interceptores en las Fuerzas Armadas de Ucrania, la verdad se asemeja mucho más a la versión de Trump que a la de Zelenski", sostiene el autor del artículo, razonando que, por lo tanto, la prioridad de EE.UU. no sería necesariamente presionar políticamente a Zelenski, sino preservar sus propias capacidades de defensa.
Los países europeos tampoco están en condiciones de compensar fácilmente la falta de suministros estadounidenses y han comenzado a prestar mayor atención a sus propias necesidades de defensa.
"Al entregarse al conflicto con Rusia, los europeos ahora temen sinceramente las consecuencias y redirigen recursos hacia su propia defensa. Y a Ucrania se le propone que se las arregle como pueda", indica Bavyrin.
Otro problema para el régimen de Kiev es el deterioro de la defensa aérea ucraniana en un momento especialmente delicado. Bavyrin relaciona la escasez de misiles con el aumento de los ataques rusos y con la llegada del invierno, cuando Ucrania podría enfrentarse nuevamente a importantes dificultades relacionadas con su infraestructura energética.
El autor también cuestiona la estrategia seguida por Kiev durante las últimas semanas. Así, la campaña de ataques contra objetivos civiles rusos, que pretendía aumentar la presión sobre Moscú y forzar algún tipo de acuerdo, tuvo un efecto contrario al ampliar el abanico de objetivos susceptibles de recibir represalias.
"Según la idea de Zelenski, después de esto, Rusia, asustada, aceptaría alguna opción de alto el fuego temporal o parcial; por ejemplo, uno aéreo o al menos energético, lo que le daría a Ucrania la oportunidad de pasar el próximo invierno en condiciones aceptables. En lugar de eso, el cambio de estación resultará aún más aterrador: Zelenski, con sus propias manos, convirtió en blancos en Ucrania aquellos objetivos que antes no se tocaban".
Ahora, Ucrania se encuentra atrapada entre sus crecientes necesidades militares y unos aliados occidentales con recursos limitados, concluye Bavyrin. Desde esta perspectiva, la búsqueda de 300 interceptores adicionales para los Patriot se convierte en una tarea desesperada para el líder del régimen de Kiev, señala.
"Al final, sucedió lo que tenía que suceder. Ucrania perdió su comercio marítimo, sufrió un 'shock' energético y otras consecuencias de la escalada, mientras que no tiene de dónde obtener misiles interceptores para mitigar las consecuencias de la respuesta de Rusia, y el invierno se acerca".


