Malos tiempos para la prensa que presume de 'objetiva e independiente' y va repartiendo carnets de buen comportamiento o callando cuando otros medios son censurados una y otra vez.
El ataque de EE.UU. y su portaaviones en Asia Occidental (que se hace llamar a sí mismo "Israel") contra Irán abrió un nuevo y profuso capítulo en el 'Gran libro de los dobles raseros de la prensa hegemónica' (que si no existe aún alguien haría bien en escribir). Aunque muchos medios trataron de parecer objetivos en su cobertura, fracasaron en el intento, como bien hicieron notar varios usuarios en redes sociales.
Tomemos el 'ejemplo' de la BBC o el New York Times a la hora de abordar el bombardeo gringo-israelí contra una escuela iraní, que dejó más de 150 muertos, la gran mayoría alumnas de primaria, además de profesores y familiares. Un crimen que, de haber sucedido en Londres, Nueva York, París o Berlín habría ameritado una condena sin medias tintas, así como una cobertura pormenorizada de cada una de las víctimas, como su nombre, edad, aficiones y sueños una vez alcanzaran la adultez que les robaron Donald Trump y Benjamín Netanyahu.
La prensa occidental, siempre 'independiente y objetiva'
Sin embargo, este par de 'impolutos medios' anglosajones, que se creen la cima del periodismo mundial, encabezaron la noticia 'informando' con frases del tipo "Irán dice", como insinuando que bueno, que a saber si es verdad, que con esos iraníes nunca se sabe y "ataque reportado", como dudando de que realmente hubiera tal ataque y, en caso de haberlo habido, omitiendo el misteriosísimo dato de quiénes pudieran ser sus autores.
Obvio, no faltará quien diga que bueno, no podían dar la información sin estar seguros, que como grandes profesionales debían esperar tener la confirmación antes de titular con seguridad. Y sería algo hasta como para tener en cuenta, de no ser porque, dos minutos después como quien dice, abordaron un ataque iraní que dejó varias víctimas israelíes de forma totalmente diferente.
En ese caso, ambos dieron la noticia por cierta sin dudar, nada de "que dice Israel que…" y además no omitieron al autor, sino que lo nombraron sin ningún intento de arrojar dudas sobre la autoría.
Al fin y al cabo, los grandes medios son fiel reflejo de los poderes políticos y financieros y viceversa
Otro gran medio 'respetabilísimo', como The Guardian, en su sección de minuto a minuto, al cubrir las condolencias del presidente cubano al pueblo y Gobierno iraní, reportó que Miguel Díaz-Canel condenó (mucha atención, la cita que sigue es textual) "lo que el mandatario denominó como el asesinato de Alí Jameneí". ¿Ah, cómo, pero es que acaso dudan de que fuera un asesinato? ¿El hecho público y notorio de que bombardear la residencia del líder espiritual iraní y acabar con su vida constituya objetivamente un asesinato no los convence del todo y entonces aclaran que un término tan 'polémico' como asesinato es apenas la discutible opinión del jefe de Estado de Cuba? Increíble, ¿verdad?
Pues esa está siendo la tónica mediática de estos días y esperen, que todavía hay más. Al fin y al cabo, los grandes medios son fiel reflejo de los poderes políticos y financieros y viceversa. Y en este caso no vamos a hacer énfasis en los que justifican y apoyan abiertamente a Trump y Netanyahu, los Kaja Kallas y Mark Rutte de este mundo, porque no hay nada que contarles ahí que ya no sepan.
"Condenamos la agresión... pero sobre todo al agredido"
En lo que nos vamos a fijar es en esas 'condenas' que comienzan como firmes rechazos a la agresión contra Irán y que, en cuestión de segundos, se convierten en condenas… a Irán. Señal de los tiempos de secuestro que vive la política en el Occidente Colectivo… y más allá.
Por ejemplo, el presidente del Gobierno español, que en honor a la verdad ha sido uno de los pocos en condenar los ataques dentro del 'jardín' europeo, lo que además le valió un ataque verbal y amenazas por parte de –cómo no- Donald Trump, respecto al uso de las bases estadounidenses en España.
La forma en la que Pedro Sánchez condenó el ataque contra Irán sugiere que su prestigio personal y político le preocupaba más que lograr que su condena resonara.
Veremos qué pasa ahora, si Madrid se mantiene firme en su postura o si dice una cosa en público y hace otra en privado, como ya ocurrió en meses pasados respecto a Gaza.
Pero, también en honor a la verdad, la forma en la que el mandatario español condenó el ataque contra Irán sugiere que su prestigio personal y político le preocupaba bastante más que lograr que su condena resonara. Así, Pedro Sánchez calificó el ataque contra Irán (sin mencionar a los agresores, eso sí) de peligroso e injustificado, pero, en la misma frase, aclaró (sin que nadie le preguntara) que, en su opinión, el iraní es "un régimen odioso".
Curiosamente, en estos mismos días, en sus redes redes sociales, volvió a criticar a Irán, acusándolo de haber atacado a otros países de la región del golfo, pero en esa publicación se guardó mucho de compartir su opinión sobre los sistemas de gobierno, situación de las mujeres y estándares democráticos de Arabia Saudita o Kuwait. Vaya, se le habrá pasado.
Caso similar fue el del presidente chileno Gabriel Boric, que publicó un tuit para mostrarse contrario al ataque de Washington y Tel Aviv… y (también sin que nadie le preguntara) terminó dedicando el 80 % del posteo a tildar a Irán de régimen discriminador, opresor y masacrador. Linda forma de oponerse a que sea bombardeado, ¿verdad? ¿Se imaginan? "¡Por favor, detengan el bombardeo contra ese régimen que discrimina, oprime y masacra!". Tremendo caso van a hacerle, con semejante llamado.
Personalmente, me cuesta mucho imaginar que si tanto Sánchez como Boric (y otros que se expresaron de forma similar) hubieran sido presidentes allá por, no sé, septiembre de 2001, al condenar los ataques terroristas en Torres Gemelas, dos segundos después hubieran matizado que, al mismo tiempo, eso no implicaba que olvidaran los crímenes de la Casa Blanca en todo el mundo. ¿Verdad que ustedes no se lo imaginan tampoco? Y den por sentado que ellos tampoco se imaginan a sí mismos en esa actitud.
Interminable mascarada
Como ven, así están las cosas por las esferas del poder mediático y político en el Norte Global: unos abiertamente entregados a lo que en redes sociales ya vienen denominando como Coalición Epstein (la alianza Trump-Netanyahu), otros siendo cómplices de ese par de sujetos mientras tratan de guardar las formas de cara a la galería y, por último, un grupo que cree estar siendo desafiante mientras, en el fondo, con o sin intención, terminan jugando a favor de los agresores, porque están más pendientes de su imagen pública que de cambiar algo en el planeta.
Hoy, la realidad es que la 'Epstein Coalition' lidera en solitario lo que hasta hace no tanto se vanagloriaba de ser la civilización del Occidente Colectivo, el 'primer mundo', el 'mundo libre' o el conjunto de democracias liberales, y ese dúo con aficiones apocalípticas que hoy cabalga sobre todos ellos está dispuesto a hacer lo que les provoque con tal de asegurarse sus privilegios e impunidad por el mayor tiempo posible.
Así, se cae otra máscara de aquellos que siempre juraron compartir y defender una serie de valores, como la legalidad internacional o los derechos humanos, valores que hoy contribuyen a pisotear, por activa o por pasiva. Y detrás de esta nueva máscara que cae surgirá otra, porque tras cada una de ellas siempre queda algo nuevo por ocultar y por descubrir.
El presente texto es una adaptación de un video realizado por el equipo de '¡Ahí les va!', escrito y dirigido por Mirko Casale.


